Sin título ni etiquetas...

Varios caminos espirituales sugieren la observación de tus pensamientos y emociones como camino para el despertar de la consciencia. Víctima sorda, como varios de nosotros, he sido de mis propios pensamientos, sin embargo las emociones provocan en mí, un efecto muy distinto. Son parecidas al brillo de las burbujas en plena luz del sol, a un insecto que camina lentamente cargando su comida o al trayecto que tienen las nubes haciéndote creer que eres tú quien está en movimiento. La curiosidad y las ganas de quedarme a presenciar por lo general me ganan.


Con los años fui aprendiendo a protegerme y endurecerme para evadir las que más me daban miedo. De pequeña no tenía altos filtros o mecanismos tan sofisticados; las emociones llegaban de golpe azotando la puerta, arrebatándome de las manos lo que fuera que estuviera haciendo y plantándose con su inmenso tamaño frente a mí.

Intento hoy recordar lo que esas emociones representaban, tal vez sin nombre, sin historia ni etiquetas; pero basándome más en la sensación corporal que generaban.


A veces parecen ser tiempos tan lejanos, pero no creo que se muevan de manera lineal. Cada emoción separada de la historia, traducción o experiencia, no es más que un aroma o color. Tratando de no invitar a la mente, permito a mi cuerpo recordar en suavidad para que se muevan los rastros, restos o trazos de aquella capa que a veces puede llegar a pesar.


Si veo, siento... si siento, veo.

Sin título, etiquetas o historia... solo una observadora más.


- Ivy Talamás




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